Bungie reduce su plantilla en más de 700 empleados en un año.

El estudio Bungie ha vivido un año tumultuoso, con una significativa reducción de su plantilla, impactando su estabilidad operativa y creativa.
Recortes de Personal y Cambios Significativos
Durante el último año, Bungie ha enfrentado desafíos considerables, incluyendo dos rondas de despidos y la postergación del esperado reinicio de Marathon. En octubre de 2023, el estudio despidió aproximadamente 8% de su personal, lo que implicó la salida de figuras clave como Don McGowan, exdirector legal de la compañía.
El proceso de despidos no se detuvo ahí; en julio de 2024, Bungie anunciaba otra ola que afectó a 17% de su plantilla. Este suceso ha suscitado inquietudes sobre la salud financiera y la estructura organizativa del estudio.
Impacto en Proyectos y Direcciones Creativas
Las reducciones de personal también han coincidido con el retraso de la expansión La Forma Final de Destiny 2, así como la cancelación de varios proyectos derivados, lo que ha llevado a la pérdida de líderes creativos de larga data dentro de la empresa. La situación está claramente reflejada en la fuga de talento que ha marcado el panorama actual de Bungie.

Número de Empleados y Estrategias de Recorte
En una
Este cambio representa una notable disminución de personal, estimando que el estudio ha perdido más de 700 puestos de trabajo en menos de un año, lo que equivale a aproximarse al 47% de su plantilla original. Aunque los números exactos no son confirmados oficialmente, se ha encontrado una tendencia preocupante en la reducción de personal a partir de los comentarios de McGowan y las actualizaciones de Parsons.

Estrategias de Contratación y Desafíos Legales
Una de las estrategias observadas en Bungie ha sido la contratación de fanáticos como un método para reducir costos. McGowan comentó que se decidieron a contratar a este grupo ya que “los fanáticos trabajarían por menos”, lo cual plantea interrogantes sobre la compensación justa y las expectativas laborales dentro de la empresa.
Adicionalmente, la situación se complica con la noticia de que el exdirector de Marathon, Chris Barrett, ha interpuesto una demanda contra Bungie y Sony, alegando despido injustificado, con cargos que ascienden a casi $50 millones en compensación.
Es evidente que los despidos y reestructuraciones en Bungie han llevado a preguntas sobre el futuro del estudio y su capacidad para mantener la calidad y la innovación que los jugadores esperan. Las transformaciones que enfrenta Bungie son un reflejo del panorama cambiante en la industria de los videojuegos, donde la adaptabilidad y la gestión del talento son más cruciales que nunca.

